Publicado por Nicole | 06/29/2012 | Categorizado Bajo: Blogs | 0 Comentarios

Ensayo escrito por Vilma, muchas gracias por tu aportación!

Sobre el fantasma del suicidio

Se dice que a veces uno tiene que lidiar con todo aquello que le persigue como un fantasma para poder aprender a manejar los pensamientos y los impulsos que existen en la mente. No es fácil aprender a lidiar con los fantasmas mentales que nos hacen pensar cosas que van en contra de nosotros mismos. Uno de esos fantasmas son las ideas y los impulsos suicidas.

Aunque la definición de suicidio varia entre los expertos, en este ensayo se define el suicidio como el acto de quitarse la vida uno mismo e incluye los pensamientos en torno al suicidio; o sea, el mero hecho de pensar y/o planear un acto suicida. A través de la historia el suicidio siempre ha existido. ¿Pero qué es lo que lleva a uno a pensar en quitarse la vida? Se habla de lo bella que es la vida, pero ¿por qué el suicidio?

Según Edwin Shneidman, el padre del estudio sobre el suicidio o la suicidología moderna, lo que lleva a una persona a contemplar o a realizar el acto suicida tiene que ver con un dolor psicológico o psychache, debido a un vacío o necesidades insatisfechas. Personalmente yo le llamo un dolor interno. ¿Cómo yo describo el dolor interno o dolor psicológico cuando he tenido pensamientos suicidas?

No es un dolor como el de un golpe que uno se da en la pierna o en la mano o un dolor después de una intervención quirúrgica. No hablo de un dolor físico sino psíquico, o sea, de la mente. Tampoco es un dolor de cabeza ni es migraña, para los cuales existen medicamentos para dichos malestares. Aquí hablo de algo abstracto, sí, de un dolor que no puede ser percibido físicamente porque está en la mente de uno. Pierdes todo tipo de fuerza mental y aunque tratas de buscar un sentido a la vida no lo encuentras ni siquiera en las actividades cotidianas que una vez tuvieron sentido.

Cuando ese dolor se ha apoderado de mí ha sido como una neblina que no te deja ver la luz y te ciega; comienzas a desesperarte y caminas hacia todos lados, pero a ninguna parte. Todo se vuelve un vacío en el interior del cuerpo para el cual no hay cabida para ninguna emoción positiva. Simplemente deseas deshacerte de todo. En medio de esa neblina que te ofusca sólo deseas desaparecer.

Entonces un tornado de ideas negativas se apodera de uno y sólo ves el mundo que se viene abajo por cualquier trivialidad y esas trivialidades se convierte en un peso insoportable de llevar. Entre tanto peso, cansancio y tanta desconexión del mismo ser, penetra en uno el pensamiento sobre la existencia. ¿Valdrá la pena seguir? ¿Con qué fuerzas uno puede seguir?

De pronto todo comienza a girar en torno a la existencia, su significado y valor. ¿Qué me hace sentir viva si es que existe ese algo porque vivir? Uno penetra en un túnel de cargas negativas que te halan a lo más profundo de un doloroso abismo interno que no parece tener salida y es en medio de ese abismo donde comienzan las fantasías sobre cómo desaparecer de este mundo. La presión del abismo sólo aumentan las fantasías de cómo reventar lo que ahoga la mente. ¿Y qué tipo de pensamientos pueden ser? Lanzarme de un lugar alto y caer y que mi cuerpo reviente en el pavimento; tomar una pistola o un revolver y volar mis sesos; tomar una soga y ahorcarme para desprender mi mente de mi propio cuerpo; tomar medicamentos que destrocen las neuronas de mi cuerpo hasta que todas dejen de existir al igual que yo… ¿Cuántas formas de odio hacia uno mismo pueden existir? ¿Cuántas formas de autodestrucción existen en uno? No lo sé, pero son varias.

Pero aunque esos pensamientos impulsivos nos quieran llevar a una encerrona y a la muerte, hay que aprender que estos pensamientos, impulsos o fantasmas (como yo prefiero llamarlos) se pueden cambiar o lidiar con ellos con ayuda profesional. Pensamos siempre que somos los únicos que sufrimos, pero allá afuera hay una gama de personas al igual que tú y yo que pasan por lo mismo. No buscamos ayuda por miedo a ser estigmatizados socialmente como locos. Pero lo primero que hay que saber es que grandes estudiosos del tema del suicidio como Emile Durkhein y Edwin Shneidman decían que el suicidio no está necesariamente relacionado a una enfermedad mental. Segundo, padecer una enfermedad mental no tiene por qué estigmatizar a uno. Hoy en día existen variedad de tratamientos tanto psicoterapéutico como psicofarmacológicos que le permiten a uno llevar una vida normal. Por tanto, debemos olvidar en pensar en el qué dirán y enfocarnos en nosotros mismos.

Existen líneas de ayudas como la Línea Pas de ASSMCA 1-800-981-0023 ó 1-888-672-7622 TDD; San Juan Capestrano 1-800-967-4357; Hospital Panamericano 1-800-981-1218; APS 1-888-695-5416, entre otras. También puedes acudir a un consejero, psicólogo, trabajador social o psiquiatra para recibir ayuda. NUNCA DEJES QUE EL FANTASMA DEL SUICIDIO SE APODERE DE TI; APODERATE TÚ DE ÉL.

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